"Cuando en mayo de 1949 la revista "Puerto Rico Ilustrado" publicó mi primer cuento, intuí que había mordido el anzuelo y que no había marcha atrás. En la escuela superior acababa de leer novelas cuyos autores yacían en las bibliotecas: estaban muertos, enmarcados en las paredes; eran viejos y tenían barba. Parecía que para ser escritor había que estar muerto.Sin embargo, me atraía su oficio del mismo modo como el peligro fascina a los aventureros [...].

A estas alturas de mi vida me doy cuenta de que en la escritura existe una tendencia a la crítica social, un tirar la piedra sin esconder la mano, a la vez que da una imagen del ser humano en lucha con el ambiente, consigo mismo y con la muerte.

Tengo la certeza de que la escritura es una carrera con obstáculos, un oficio terminal del que nadie logra jubilarse"

—EMILIO DIAZ VALCARCEL